Alessandro Baricco i
un fragment d’aquesta entrevista:
También la música ayuda a recordar una película.
En esta mía sólo hay música de Beethoven.Ésa es otra de sus obsesiones, la música. Usted ha sido crítico y ha llegado a provocar mucho en ese campo con un ensayo como ‘El alma de Hegel y las vacas de Wisconsin’, donde arremetía contra algunos compositores contemporáneos. ¿Le retiraron el saludo?
Bueno, iba contra una cierta música. Aquí, en Italia, a algunos popes no les hizo gracia. Pero también he conocido a muchos músicos jóvenes que cuando apareció el libro comenzaban y que han crecido con él como cabecera. El mundo de la música ha cambiado desde entonces.
Desde luego, muchos han vuelto a retomar el camino de la emoción y han abandonado esa forma radical de abordar la música como algo exclusivamente intelectual. ¿Usted qué cree?
En los últimos 10 años ha cambiado el panorama, seguramente no por la aparición de mi libro, pero muchas de las personas que han contribuido a este cambio fueron inspiradas también por él. Y eso, por supuesto, me hace sentirme muy feliz, claro. Era hora de que todo eso acabara. Vale ya. Aquello era un régimen casi político.
Y Beethoven…
Es el fundador de la música clásica, seguramente.
Como sostiene usted en ‘Next’, una marca.
Cierto, una marca que con su grandeza legitima todo un mundo, bien entendido esto. Como Shakespeare para el teatro, Platón para la filosofía, Miguel Ángel para el arte. Su grandeza funda la grandeza de todo un sistema artístico. La música clásica sin Beethoven probablemente no existiría. Es lo que marca la diferencia frente a una música de consumo, refinada, bien hecha, incluso concebida para gente rica, para alguien que representa una aristocracia, no de dinero o de sangre, sino de espíritu, y sobre todo inteligente. Todo eso nace con Beethoven, y sin él no se habría producido. Es el inventor de la música clásica, y así nació una idea que dura 200 años. Aunque últimamente ha entrado en crisis, en los últimos 10 años, más o menos.
¿Por qué?
Probablemente su función ha terminado, en cuanto a música clásica.
¿Y qué se puede hacer para revitalizarla?Nada. Todo muere.
Pues estamos buenos.
Murió la tragedia griega, ¿por qué no va a morir la música clásica?
el més trist és que ja fa molt de temps que penso com ell, potser tinga raó…
per cert, algun dia parlaré sobre el llibre que nomena, “El alma de Hegel y las vacas de Wisconsin”, que em va recomanar Fèlix i que valoro especialment…





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