Los reconocerás por sus pintas. Y es que, en la biblioteca no hace falta leer los apuntes de el de al lado para saber qué estudia.

Derecho: Un infinito taco de folios con un par de subrayadores. Suelen ser mayores.

Ingeniería: Un boli bic todo roído y una calculadora inmensa. Suelen estar delgados.

Arquitectura y aparejadores: No suelen ser carne de biblioteca, pero si lo hacen aparecerán con un cilindro portaláminas, o lo que es peor, una enorme carpeta desproporcionada que no parece de este mundo.

Medicina, enfermería y psicología: Millones de bolis, rotus y lápices de colores. Suelen ser mujeres.

Historia: gafas gordas.

Trabajo y educación social: Apenas diez folios encima de la mesa. Les mola hacer trabajos. Suelen ser hippies.

Informática: Simplemente los reconocerás. Raros.

Opositores: Siempre se sientan en el mismo sitio, tienen canas y hacen muchos descansos.

Magisterio: Esos no van a la biblioteca. ¿Alguien sabe si hacen exámenes?

Economía: Parecidos a los de derecho, pero tiene un calculadora diminuta para hacer cuentas. Además suelen ser gente “correctamente” vestida. Algunos heredarán la empresa de papá.

Filología: Llevan un diccionario de traducción destrozado y sin tapas.

Bellas Artes: No te los encontrarás en la biblioteca, pero si afuera, colgando algún cartel de una eminente exposición vanguardista.