Podemos definir la música como la combinación de los sonidos en el tiempo. Sus elementos constitutivos serán el ritmo, la melodía y la armonía.
Las formas tonales se originan de forma casual, al dar respuesta a necesidades prácticas, y logran cierto grado de desarrollo convencional antes de ser consideradas formas artísticas.
La música no ha dispuesto en su génesis de muchos moldes naturales y que aquellos de los que se ha servido han sido de carácter extrínseco, por lo que ha tenido que desarrollarse mediante el soporte indirecto de dos auxilios no musicales: el ritmo y las palabras.
El ritmo sostendrá el arte musical primario al encontrar una primera estructura lógica. Por su parte la voz humana constituye el material sonoro más natural y próximo.
Por tanto surge como necesidad pero pasa a tener belleza, se convierte en arte. Tendrá una necesidad estética.