La Ópera llega a los germanos a través de Viena, Salzburgo y Praga; el norte Cristiano Reformista Luterano mantuvo reservas frente a ella y el nuevo sentido de diversión.
No fue sino en 1678, cuando apareció el primer teatro alemán de ópera como empresa privada sin subvención: el Theater am Gänsemarkt (Teatro del Mercado de los Gansos) de Hamburgo. En dicha ciudad, Reinhard Keiser (1674-1739), dirigió el Teatro de Ópera y escribió para él más de un centenar de obras; en su orquesta por cierto, tocaba el joven violinista procedente de Halle, llamado Georg Friedrich Händel.
En Viena se destacan como compositores de óperas, el austriaco Johann Joseph Fux (1660-1741), autor de 18 óperas, 50 misas, 3 Requiems, 22 motetes y más de un centenar de Himnos y canciones, 10 Oratorios y otras obras instrumentales; también descolló como teórico; fue Vice-Maestro de Capilla de la Corte en 1713, luego Maestro de Capilla en 1715; y el alemán nacido en Sajonia Johannes Kaspar von Kerll (1627-1693), alumno de Giovanni Valentini en Viena y luego, de Giacomo Carissimi en Roma; estuvo al servicio del Elector de Baviera en Munich entre 1656 y 1674. Es autor de varias óperas, entre ellas: Oronte, Erinto, Le Pretensioni del sole, I Colori geniali, etc., además escribió misas, motetes y obras religiosas e instrumentales.
Sin embargo, el genio germano siempre gustará de darse a la ensoñación y a la especulación metafísica; de ahí que su Drama Lírico no sea Ópera, o sea, unión armónica de poesía y música dramáticas, ya que en él, el equilibrio se rompe a favor de la fantasía y el simbolismo. Muy pronto, Alemania recibió la influencia de la ópera italiana que se había extendido por todas las cortes europeas. Sin embargo, en los primeros momentos, los compositores alemanes no mostraron gran interés por cultivar este género de música profana.
Será el compositor Heinrich Schütz (1585-1672), discípulo de Giovanni Gabrieli en Venecia, el más importante de los compositores alemanes precedentes a J. S. Bach; quien compone también y estrena en el Castillo de Hartenfels, cerca de Torgau en 1627 la primera ópera en alemán: Dafne, sobre una traducción del libreto de Ottavio Rinuccini realizada por Martin Opitz y en ocasión de las bodas de la hija del Elector con el Landgrave de Hesse-Darmstadt. En 1662 presenta su ciclo de 12 madrigales para doble coro Der Schwanengesang. Luego, en 1644 se estrena en Alemania la ópera ''Seelewig'' del compositor Sigmund Gottleb Staden (1607-1655).
Sólo años más tarde, comienza a desarrollarse el arte lírico alemán en el Teatro de Hamburgo, donde resaltan las figuras del director y compositor Reinhard Kaiser (1674-1739) quien le da un importante impulso, y Johann Theile (1646-1724), alumno de Schütz, autor de las óperas Adam und Eva y Orontes. Destacaron otros compositores; entre ellos Johann Friedrich Fasch (c.1688-1758), autor de tres óperas, cantatas sacras, motetes y Pasiones, además de excelentes partituras de música instrumental. Georg Philipp Telemann (1681-1767) autor de las óperas Der gedultige Socrates, Der neu-modische Liebhaber Damon, y otras. Y en Hamburgo, Johann Mattheson (1681-1764), autor de óperas, cantatas, 24 oratorios y de obras teóricas como: Das neu eröffnete Orchester (La recién creada orquesta, 1713); Der vollkommene Capellmeister (El perfecto Director, 1739). Es interesante mencionar al compositor nacido en Viena, Johann Heinrich Schmelzer (c.1623-1680), músico de la Corte en su ciudad natal desde 1649 y luego maestro director de la orquesta de la Corte desde 1679; autor dedicado a la composición de Ballets (moda francesa de la época) para unas cuarenta óperas italianas presentadas en Viena.