En este período, Alemania consigue la supremacía musical que perdurará durante varios siglos con compositores como Teleman, Haendel y Bach, y luego con Haydn, Mozart, Beethoven y una cadena de genios que nos llega hasta nuestros días.
Georg Philipp Telemann (1681-1767): nació en Magdeburgo, Alemania, y murió en Hamburgo a la edad de 86 años. Fue el compositor alemán más famoso de su generación incluyendo a Bach y a Haendel. A los 12 años escribió su primera ópera. En el año de 1700 ingresó a la Universidad de Leipzig para estudiar Idiomas, Ciencias y Derecho. En esa misma época, escribió muchas óperas para el Teatro de Leipzig y se le comisionó el difícil trabajo de escribir composiciones originales para la Iglesia de Santo Tomás, a razón de una, cada dos semanas. En 1704 ocupó el cargo de organista de la Iglesia Nueva en Leipzig y Maestro de la Capilla del Príncipe Promnitz, en Francfort. Fue gran amigo de Juan Sebastián Bach, cuya influencia se deja sentir en sus obras. Desde 1721 y hasta su muerte se desempeñó en Hamburgo como Director Municipal de Música. En 1722 rechaza el cargo de Chantré en la Iglesia de Santo Tomás de Leipzig y en su lugar fue elegido su amigo Bach. Hamburgo le debe a Telemann un extraordinario florecimiento de su vida musical, allí fundó un coro, organizó conciertos estables, hizo construir una sala y editó la primera revista musical alemana, llamada ¨El Fiel Maestro de Música¨. Sus obras ascienden a una cantidad increíble: 40 óperas, 600 composiciones orquestales; tales como oberturas, suites, conciertos, serenatas; 44 pasiones, 33 oratorios; cantatas y motetes para 12 años completos, calculando uno, por cada Domingo o Feriado, 700 arias, música de cámara en enorme número y para toda clase de instrumentos. Telemann dominaba con gran facilidad el contrapunto, pero no aportó ninguna composición original a la teoría de la música. Después de su muerte, su fama declinó con sorprendente rapidez; fue considerado un polígrafo de formidable técnica, pero carente -tanto en estilo antiguo polífono, como en el moderno ¨galante¨- de verdadera grandeza y profundidad. Sin embargo, en el segundo tercio del siglo XX, comenzó un movimiento de renacimiento en pro de su obra, pero mucho menos fuerte que el que se realizó a favor de Haendel, con lo cual se pudo llevar a conocer gran parte de su obra a un vasto sector de público.
Johann Sebastian Bach (1685-1750): Es reconocido universalmente como el más grande de los compositores del Barroco, y uno de los más grandes de todos los tiempos. En contraste con Haendel y Teleman, Bach no compuso ninguna ópera, pero su música cantada o instrumental llegó a un nivel de perfección que se hacía imposible imitar o mejorar. Por eso se considera el fin de un período, de un idioma en el que ya nada nuevo quedaba por decir. Él mismo se consideró un músico religioso, y componía siempre ''a la gloria de Dios'', por lo que no buscaba la aprobación de un monarca o de un mecenas, ni siquiera del público, su obra era para Dios y para sí mismo. Su obra fue muy extensa. Por ejemplo, compuso una cantata para cada domingo de casi cuatro años, la mayoría para cantante solista, coro y orquesta pero también las hay para grupos más reducidos. Su ''Magnificat'' de grandes proporciones, la ''Misa en Si Bemol'', la ''Pasión según San Juan'', la ''Pasión según San Mateo'' destacan más que ninguna otra obra. Tiene también algunas cantatas seculares como ''Cantata Campesina'', ''Cantata del Café'', ''Weich Nur'' (para bodas) siempre en latín y ''Non sa che sia dolore'' en italiano. Para música instrumental cabe destacar sus preludios ''El Clave Bien Temperado'' donde tiene uno para cada tonalidad, sus partitas, suites francesas, sus famosas variaciones ''Goldberg'', sus fugas y tocatas, y muchísimo más. Lo asombroso de Bach no es su cantidad (que de por sí es enorme), sino el hecho de que permanece en el repertorio de todos los solistas o conjuntos del mundo, durante más de dos siglos. Para comprender este fenómeno se podrían escribir largos libros, o simplemente admitir que su inventiva, su genialidad, su conocimiento íntimo de cada uno de los instrumentos, su perfección de estilo y la belleza de sus melodías, todo esto y más, son el producto de una inspiración y una genialidad divina.
Georg Friedrich Haendel (1685- 1759): Este genial compositor nacido en Halle, cerca de Leipzig, Alemania, trabajó mucho en su país, pero fue en Inglaterra donde realmente compuso sus obras más maravillosas, fue allí donde murió y es allí donde reposan sus restos. Su enorme importancia en la música es que supo coordinar las tres influencias de la música de la época: la italiana, la alemana y la inglesa, las cuales une con singular maestría, convirtiéndose en un verdadero cosmopolita del Barroco, manteniendo una alta originalidad y reflejando ese eclecticismo musical que ha caracterizado la música inglesa hasta nuestros días. Su obra abarca todos los géneros del Barroco, incluyendo óperas tanto en alemán como en italiano, y algunas traducidas al inglés bajo su estricta supervisión. Compuso oratorios, entre los que destacan ''Judas Macabeo'' y, el más célebre de todos, ''El Mesías''. Entre su música orquestal cabe destacar ''Música Acuática'', ''Música para los Reales Fuegos Artificiales'' y 18 concerti grossi. Numerosas sonatas y tríos de cámara, y muchas más.