A principios del s.IV se produce un cambio: en el 313 el Edicto de Milán declara libre la práctica del cristianismo. En el 325 el emperador se convierte al cristianismo, que pasa a ser la religión oficial del Imperio. En este momento habrán grandes asambleas y se construyen grandes edificios, es decir, la liturgia se solemniza.
La música será importante dentro de la Iglesia. Se produce una sistematización del uso y el valor de la música dentro de la liturgia.
En este momento surgen los padres de la iglesia. Entre otros serán San Ambrosio, San Agustín, San Juan Crisóstomo, San Gregorio Magno, San Jerónimo y Dionisio Aeropajita.
Estos primeros padres de la iglesia fusionaron las ideas de la tradición cristiana, de orígen semítico, oriental, con los planteamientos de la cultura greco-lantina, indo-europea. Sobretodo tomando a Platón y a la base de la tradicion cristiana se llega a un acuerdo. Se fusiona el idealismo platónico con la idea de creación cristiana. Creación a imagen y semejanza de Dios de todas las cosas. Ideas de Platón de las cosas extratemporales, eternas, preexistentes.
Creación del mundo a partir de las relaciones interválicas de la escala. Se asigna a la música el papel de elemento que armoniza la idea de movimiento del alma y los planetas. MÚSICA DE LAS ESFERAS. Los cristianos lo hacen derivar de Dios, pues los griegos creen en el mundo, en su existencia por sí mismo. Música como representación del orden del universo que procede de la voluntad de Dios. No se oye. Y música que suena, que se usa en la liturgia. Dualidad.
La música divina es buena porque para entenderla se utiliza la razón, a través del estudio y es perfecta, adecuada. La música que suena es puramente sensorial, a través de los sentidos, aquello que conecta los hombres con el mundo. Nos incita a lo malo, a disfrutar de los placeres sensoriales. Hace que nos comportemos incorrectamente. Se trata de una adaptación de la idea griega de música Apolínea y Dionisíaca.
Por lo tanto se produce una contradicción: es mala y se utiliza en la liturgia. Entoces solo se aceptará la música sonora que sirve para la liturgia, que va acompañada únicamente de la palabra de Dios. En ningún momento debe proporcionarnos placer sensorial.
San Agustín escribe el tratado ''De música'', tratado que consta de seis libros, donde habla estrictamente de la rítmica. También dice que el siguiente tratado debe ser el de la armonía, pero no lo conecemos (se ha perdido o nunca se escribió). Empieza definiendo la música como ''ciencia de los números''. Volvemos a la idea de que la música está basada en los números, música matemática, racional. La imitación será una capacidad inferior del hombre. Las artes que proceden de la imitación nunca serán guenas, aceptadas (la imitación es una facultad de algunos animales).
San Agustín divide la múscica en tres categorias, estadios: