ALLAN LOMAX llega a la conclusión de que se pueden establecer diez funciones socio-culturales de la música, que se cumplen en todas las culturas, en cada una a su manera.
Actúa emocionalmente: permite/provoca que las personas tengan un sentimiento emotivo.
Socializa: enseña tradiciones.
Educa: enseña habilidades tanto manuales como intelectuales. A la vez desarrolla la autoconfianza, la capacidad de relación. En Grecia la música era esencial para la educación.
Vincula: crea un sentido de unidad, compañerismo, relaciones que hacen que nos organicemos.
Activa: prepara para situaciones extraordinarias. Ayuda a afrontar actividades, riesgos. Musicoterapia.
Ataca: permite desahogarse de una manera controlada inofensiva.
Adora: elemento de unión entre hombres y dioses. Conecta lo natural y lo sobrenatural.
Seduce: despierta atractivos, pasiones. Armonias de boda, cortejos...
Coordina: para que determinados grupos realicen una actividad coordinadamente (ej. marcha militar).