Guido d'Arezzo se propone inventar un sistema de escritura y lectura de la música para no tener que memorizar todos los cantos. Para ello utilizó el tetragrama y las claves, y determinó el nombre de las notas a partir del himno a San Juan Bautista. En principio determinó seis notas, pues utilizaban solamente escalas de seis notas, hexacordos, del Ut al La. La nota Si no aparece, pues era considerada diabólica ya que de Fa a Si se produce una cuarta tritono, asociada al diablo, que se intentaba evitar.
El Si aparecerá en 1484 a partir de Sancte Ioannes gracias a Bartolomé Ramos de Pareja, de Úbeda (actual Jaén). En el gregoriano se utiliza el Si .
El Ut se cambió por Do en el s.XVII cuando se reestructura la notación, pasando a la actual que será más cómoda, a causa de la música instrumental barroca. Lo cambió Jean Baptista Donni, aunque a nivel teórico seguirá llamandose Ut.