La música gregoriana está muy reglamentada, atada, ordenada. De entrada no permite la creatividad ni la innovación, ya que la palabra de Dios es inalterable. A nivel oficial no se podía cambiar porque venía de Dios, y este principio de no modificar el canto permaneció siempre inalterado.
Pero iban apareciendo nuevos recursos, como la adición de sílabas, adornos, polifonía (espontánea, no escrita), para magnificar cantos de las grandes festividades. Este hecho hizo que los músicos plantearan la necesidad de renovar las melodías del gregoriano.
Las primeras posibilidades aparecieron en los himnos ya que el texto no era bíblico y se podía modificar. Como introducian textos nuevos se podian componer nuevas melodías. También en las antífonas procesionales, que eran los cantos que se utilizaban en las procesiones que se realizaban en iglesias o claustros. No eran litúrgicos, entonces permitían creación.
Las fórmulas que inventaron los compositores para innovar y componer fragmentos nuevos sobre los tradicionales fueron los tropos y las secuencias, que alargarán los cantos tradicionales.
El origen de los tropos se encuentra en territorio franco, en los monasterios de Saint Gall y Saint Marcial. Se produce a causa del cansancio de las formas tradicionales y para solemnizar ciertas festividades (sobretodo locales), por contraposición a la uniformidad romana. Cuando se codifican quedan propios de cada lugar.
Los tropos aparecerán en todos los cantos litúrgicos en mayor o menor medida, excepto en el credo, ya que la función del tropo será sobretodo explicar o ampliar el significado del texto oficial y conectar la liturgia oficial o canónica con la de los santos locales. Serán por tanto de dos tipos:
Existen varias clases de tropos:
Se independizan pronto y antes del s.IX ya se publica un libro; fué Notker Balbulus en la segunda mitad del s.IX el primer monje-músico que recuperó un libro de secuencias, hizo una colección. Era tartamudo y usaba las secuencias como ejercicio para corregir su tartamudez.
En origen la secuencia es silábica, pero en cuanto se independiza se hace melismática y también se tropa. En la época cuando no se canta el aleluya si se canta la secuencia.
Parece ser el primer canto acompañado de órgano, flautas y liras y también la primera polifonía, de 8vas y 5as. Aunque no hay constancia escrita de estos hechos si se hicieron prohibiciones sobre su ejecución con instrumentos o con polifonía, lo cual indica su existencia. Las melodas serian sencillas, siempre en paralelo, a distancia de 8va o 5a.