De este modo, la ópera inglesa había comenzado de una manera modesta bajo la Commonwealth (1679-60), no porque los compositores ingleses o el público en especial las deseasen, sino porque, aunque las representaciones escénicas estaban prohibidas, una obra teatral puesta en música podía recibir el nombre de concierto y así evitar su prohibición.
Los recitativos de Purcell son diferentes de los de las óperas italiana y francesa, constituyendo melodías flexiblemente modeladas de acuerdo con los acentos, el desarrollo y las emociones del texto inglés.
Ningún otro compositor después de Purcell tuvo la suficiente talla como para mantener la tradición nacional frente a la popularidad de la ópera italiana, de compositores italianos, franceses y alemanes.