La ópera en Inglaterra tiene sus orígenes en las tentativas de aproximar el arte musical al arte literario en el siglo XVI (Mascaradas o Masks) de James Shirley (1596-1666) y otros autores, presentadas luego, en forma de Masques con música por Matthew Locke (c.1630-77) con su Cupid and Death (1653). La Masque era el entretenimiento teatral de moda en Inglaterra en los siglos XVI y XVII, en el que se mezclaba poesía, música, canto y baile. Sus temas casi siempre eran mitológicos, y sus montajes, complicados y deslumbrantes.
Durante el gobierno de Oliver Cromwell, en 1656 se presentó una de las primeras óperas en Inglaterra, se trató de El Asedio de Rodas; no obstante, Cromwell y los puritanos prohibieron el teatro y la ópera. Fue luego de la Restauración, en 1660 con Carlos II, cuando se regresó a las presentaciones del Teatro Isabelino de William Shakespeare y a la presentación de óperas.
Destacan entonces, Pelham Humfrey (c.1647-1674), quien fue enviado por el rey Carlos II a estudiar en París bajo la tutela de J. B. Lully y llevó esas influencias de vuelta a Inglaterra, hacia 1667, donde enseñó a Purcell; y John Blow (c.1649-1708), organista de la Abadía de Westminster desde 1668 hasta 1679; y en cuya obra prevalece la influencia de la escuela italiana.