En el siglo XVIII domina la ópera italiana en Alemania. La corte cultivaba la ópera italiana como entretenimiento favorito, porque no había ningún equivalente alemán de la ópera seria, y porque el singspiel, equivalente alemán de la ópera bufa, todavía no se había desarrollado. Para crear una ópera seria alemana como la italiana se necesitaba una cultura vocal comparable al bel canto italiano.